Sobre CinePOlska. Por Roberto Cueto

Una vez más la muestra CinePOLSKA, la cita anual con la mejor cinematografía polaca contemporánea, nos permite acercarnos a la producción de un país cuya tradición cinematográfica se renueva cada año. Es interesante que dos famosos artistas plásticos polacos sean los protagonistas de dos de los títulos incluidos este año en la muestra: Władysław Strzemiński en Los últimos años del artista: Afterimage, de Andrzej Wajda, y Zdzisław Beksiński en The Last Family, dirigida por Jan P. Matuszyński. De manera bien significativa, esta vinculación del cine con la rica tradición cultural de su país se realiza a través de la última película de un venerable cineasta como Wajda –uno de los nombres históricos de la cinematografía polaca, fallecido en 2016– y mediante el debut en el largometraje de un nuevo talento como Matuszynski: dos generaciones se comunican a través de la reflexión sobre el artista y el proceso creativo al tiempo que revisan la historia reciente del país desde una distancia crítica. Ese diálogo entre pasado y presente también es evidente en The Sun, the Sun Blinded Me, donde Anka Sasnal y Wilhelm Sasnal recuperan el clásico texto de Albert Camus El Extranjero para confontarlo con una Europa actual que parece condenada a repetir los errores de la Historia. Y aunque el cuarto título que conforma el ciclo, El síndrome de Amok, asuma las apariencias del thriller policiaco, se inspira en el caso real del escritor Krystian Bala, (condenado por asesinato en 2007) para abordar una serie de dilemas morales. Un film que además marca otro relevo generacional, ya que su directora, Kasia Adamik, es hija de los cineastas Agnieszka Holland y Laco Adamik.

No solo la producción de largometrajes sirve para tomar el pulso de la cinematografía de un país. Es más, son los cortometrajes quienes de una manera más clara nos descubren a los talentos emergentes, a esas nuevas generaciones que tienen mucho que decir. La sesión Short Waves reúne seis trabajos seleccionados por el certamen Short Waves Festival, seis piezas de nuevos realizadores cuyo amplio espectro va desde la ficción al documental y la animación. Independientemente del formato elegido, todos ellos son capaces de poner sobre el tapete asuntos que a todos nos atañen, ya que sus pequeñas historias individuales adquieren trascendencia universal: el sistema educativo, la vida matrimonial, el proceso creativo, el conflicto entre razón y fe… Los registros para tratar tales temas son variados (el humor, la ternura, el rigor documental), lo cual es prueba de la riqueza del panorama cinematográfico polaco actual.

El año 2017 marcó, además, el 70 Aniversario del cine de Animación Polaca, desde que en 1947 Zenon Wasilewski rodara su clásico En tiempos del Rey Krakus (Za króla Krakusa). Es un buen momento, por tanto, para conocer el buen estado de salud que mantiene la animación polaca, que tantas piezas inolvidables ha dado a lo largo de su historia, gracias a una selección de cuatro cortometrajes de nuevos realizadores. Combinando diversas técnicas plásticas, los trabajos seleccionados son un perfecto complemento al resto de la muestra, ya que sintetizan en unos pocos minutos y con grandes dosis de imaginación ciertas claves de la condición humana a través de la nostalgia, la ironía o la protesta más enérgica. Otra prueba de esa diversidad cultural del cine polaco del que esta muestra no es más que una necesaria introducción.