en Brasil

Desde antes de la colonización europea, la diversidad sexual ha sido parte de la sociedad en Brasil. A pesar de que no se consideraba un comportamiento delictivo después de la independencia, convirtiéndose en el primer país de América en legalizar los actos homosexuales entre adultos privados y consentidos, el prejuicio y la discriminación siguen presentes. Por esta razón, el movimiento de liberación homosexual brasileño ha tenido que lidiar con esta lucha desde finales del siglo XX.

gays en brasil

Normativa y garantías de la pluralidad de orientación sexual y de identidad de géneroeditar

La homosexualidad ha sido legal en Brasil desde el año 1831, cuando se eliminaron las disposiciones que castigaban la sodomía en el Código Penal. Sin embargo, otras cláusulas de dicho código se utilizaron para perseguir a aquellos que participaban en relaciones sexuales consensuales entre personas del mismo sexo. Además, la edad de consentimiento es de 14 años para todos, independientemente de su orientación sexual.

Pero fue a partir del 14 de mayo de 2013 que se dio un gran avance en la igualdad de derechos para la comunidad LGBTQ+ en Brasil. Ese día, el Poder Judicial del país emitió la Resolución n.º 175 por parte del Consejo Nacional de Justicia, que legalizaba el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el territorio brasileño. Es importante destacar que ningún notario puede negarse a registrar estos matrimonios.

Anteriormente, en mayo de 2011, el Supremo Tribunal Federal de Brasil había emitido una decisión trascendental en la que se reconocía el derecho de las parejas del mismo sexo a establecer una unión estable con los mismos derechos y beneficios que las parejas heterosexuales. Esta sentencia, que tenía carácter vinculante, no incluía la legalización explícita del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero sí les otorgaba todos los derechos que ello conlleva. Se argumentó que, aunque la unión estable y el matrimonio civil son figuras legales distintas, ambas constituyen unidades familiares y, por lo tanto, deben tener los mismos derechos constitucionales. A partir de ese momento, esta nueva situación jurídica permitió que...

Bolsonaro vencido acabada la intolerancia hacia la comunidad LGBT

Eduardo Valentino, un activista gay y educador social de 35 años, fue uno de los primeros en llegar al sitio de la concentración. Venía en autobús desde Franca, una ciudad conservadora del interior del estado de Sao Paulo, junto con unas 200 personas, para festejar que se han dejado atrás cuatro años tumultuosos de violencia, discursos de odio y noticias falsas.

Para Valentino, la derrota de Bolsonaro no solo fue una simple caída, sino también un golpe a la homofobia y los prejuicios, aunque admite que aún persisten algunas de las semillas que sembró, especialmente en un Congreso extremista, en referencia a la fuerte representación evangélica en el Legislativo.

El activista enfatizó que, en los últimos seis meses, estos parlamentarios han presentado aproximadamente 40 proyectos de ley en contra de la población LGBT.

Casos de agresión

En el mes de noviembre del año 2011, en pleno centro de la ciudad de Sao Paulo, se registró un acto de violencia protagonizado por cinco jóvenes de clase media captados en video por cámaras de seguridad. La agresión iba dirigida a personas que ellos percibían como homosexuales, y una de las víctimas resultó gravemente herida al recibir un tubo fluorescente en el rostro.

Este terrible suceso causó gran impacto en los medios de comunicación y en la sociedad en general, permitiendo generar una mayor reflexión y sensibilización acerca del problema de la violencia homofóbica.

Pero lamentablemente, este no fue un caso aislado. En junio de este mismo año, se dio otro incidente aún más conocido en el que dos hermanos gemelos, simplemente por encontrarse abrazados, fueron brutalmente atacados por un grupo de ocho hombres que los confundieron erróneamente con una pareja homosexual. Uno de los hermanos llegó a fallecer a consecuencia de las graves heridas sufridas.

Historiaeditar

Existen muchas pruebas que demuestran que los amerindios aceptaban socialmente la homosexualidad. Según el investigador Abelardo Romero, esta práctica era considerada una enfermedad contagiosa desde hace siglos por los brasileños. Von Martius también describió el horror de los portugueses ante la antropofagia y la sodomía de los indios, al igual que lo hizo el padre Manoel de la Nóbrega, quien en 1549 comentó que muchos colonos tenían indios como esposas "según la costumbre local".

En el Tratado Descritivo do Brasil de 1587, escrito por Gabriel Soares de Souza, se menciona tanto la homosexualidad masculina como femenina entre los tupinambás. Según relata, el "pecado nefando" era aceptado y el que ocupaba el papel activo era considerado un valiente, siendo admirado por su hazaña. También se menciona que algunos de ellos tenían una "tienda pública", lo que podría indicar una posible prostitución masculina.

Los tupinaés, vecinos de los tupinambás, eran aún más propensos al "pecado nefando". En 1576, el portugués Pero de Magalhães de Gândavo escribió que los indios se entregaban a esta práctica como si no tuvieran sentido de la razón como seres humanos. Además, hay relatos sobre el travestismo entre los guaicurúes, como los "cudinas", hombres castrados que se vestían como mujeres y realizaban tareas tradicionalmente femeninas, como tejer telas. En la tribu de los bororo, los jóvenes se reunían en una casa de hombres llamada "baito", donde las mujeres no eran admitidas.

Aunque los colonizadores europeos la consideraban como una práctica "salvaje" y "antinatural", esta era simplemente una parte más de la cultura y costumbres de los nativos americanos.

Homofobiaeditar

La homofobia sigue siendo una realidad preocupante en todo el mundo. Según datos del Grupo Gay da Bahia, Brasil es considerado el país más homofóbico en el mundo debido a las graves cifras de violencia hacia la comunidad LGBT+.

A lo largo del año pasado, se reportaron 190 asesinatos de personas LGBT+ en Brasil, siendo la comunidad gay la más afectada con un 64% de los casos. Estas cifras representan un aumento del 55% en comparación con el año anterior y posicionan al país como el que más crímenes homofóbicos registra.

Otro factor que contribuye a esta alarmante realidad es el aumento de la visibilidad de la comunidad LGBT+. Se ha demostrado que después de cada Marcha del Orgullo LGBTIQ+, se producen más ataques a personas homosexuales en São Paulo, lo que demuestra la persistencia de este problema.

Para combatir la homofobia en el país, en 2004 el Ministerio de la Salud creó el programa de "Brasil sin Homofobia", en el marco de sus acciones contra el VIH/sida. Además, durante su mandato como ministra de turismo, Marta Suplicy abogó por el desarrollo de medidas que ayuden a posicionar a Brasil como un país libre de homofobia y donde las personas no tengan miedo a expresar su orientación sexual.

Otro ámbito donde se está trabajando para prevenir y combatir la homofobia es en la educación. El Ministerio de Educación financia proyectos destinados a ayudar a las escuelas a enfrentar este problema. Con el objetivo de garantizar un ambiente seguro y respetuoso, especialmente para niños y jóvenes LGBT+ que a menudo enfrentan discriminación por parte de otros estudiantes, así como de profesores y directores de las escuelas.

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