otra vuelta de tuerca pelicula

Otra vuelta de tuerca una película de terror clásica con un toque grunge

Si algún resumen revela demasiados aspectos de la trama, en caso de que notes algún error que quieras corregir o para añadir información faltante como las fechas de estreno en tu país, puedes enviarnos un mensaje privado a través de nuestra página web. Si no tienes una cuenta, también puedes contactarnos a través de nuestras redes sociales en Twitter, Instagram, Facebook o por email a nuestra dirección de correo electrónico info -arroba- filmaffinity -punto- com.Las críticas publicadas en nuestro sitio web son propiedad intelectual de sus respectivos críticos y/o medios de comunicación de los que han sido obtenidas. Filmaffinity no mantiene ninguna conexión con el productor, productora o distribuidor de la película. Los derechos sobre el poster, carátula, fotogramas, fotografías e imágenes de cada edición en DVD, VOD, Blu-ray, tráiler y banda sonora original (BSO) pertenecen a las correspondientes productoras y/o distribuidoras.

Atmósfera antes que sustos

El diseño artístico de la película es una delicia que siempre permanece en un segundo plano. Desde el cuadro ‘Abadía en un bosque’ (1809), de Caspar David Friedrich, hasta la reinterpretación de los grandes surrealistas, pasando por maniquíes siniestros, se desata un universo visual de espejos rotos, plantas marchitas, óleos y mobiliario acumulados en habitaciones destartaladas. Un laberinto maligno creado por la directora Sigismondi que transporta al espectador a un universo inquietante.

Esta obra se aleja de la típica película de fantasmas al estilo del universo Warren y no sigue el subrayado visual evidente del terror de la escuela A24. En lugar de eso, la atmósfera es el elemento de horror principal, lo que la diferencia de otras películas del género.

El protagonista de la historia es una proyección de sus propios temores y trampas de la memoria. Sus fantasmas personales son la sugerencia de un recuerdo que tiene implicaciones terribles, revelando así la feminidad tóxica que deja la interpretación de la masculinidad tóxica en un margen elegante. La exploración de los secretos de la casa y la aparición de antiguos habitantes, cuerpos ahogados y espectros que acorralan una mente femenina frágil nos recuerdan a clásicos ocultos de mujeres psicóticas como ‘La maldición de los Bishop’ (Lets Scare Jessica to Death, 1971).

La repetición de ciertos elementos y recuerdos traumáticos desde diferentes perspectivas nos lleva directamente a la puerta de barrotes de metal de ‘¿Qué fue de Baby Jane?’ (What Ever Happened to Baby Jane?, 1962).

Anidando traumas y memorias en grafito

Reinterpretando el terror

Algunos sustos y apariciones tienen cierto eco en el cine de terror contemporáneo, pero la representación de los fantasmas en esta película es sorprendentemente retro. La postproducción se utiliza de manera sutil, emulando las distorsiones de las viejas fotografías espiritistas y dando forma a los espectros como manchas en movimiento que pueden ser confundidas con simples o poco inspiradas.


Un regreso al pasado

En 'La maldición de Hill House' y 'Misa de medianoche', el director Mike Flanagan nos lleva en un viaje a través de todas sus películas y series, en una lista de peor a mejor.


El toque final

La etérea aparición de Miss Jessel, flotando en los títulos de crédito como una obra fotográfica en movimiento, es la culminación de todo. Sin embargo, estos créditos van más allá de ser simplemente una introducción, sino que son parte esencial de la interpretación de la película. Un final que puede parecer abrupto, pero que deja una sensación de que aún hay más que contar y que ha sido recibido de manera agresiva por la crítica, sin apreciar la valentía detrás de esta decisión que invita a una interpretación psicoanalítica.

Un desenlace controvertido pero con propósito

Cambiar la historia del terror

La resolución de última hora, que tuvo cierta influencia en el universo onírico de 'El imperio contraataca' (The Empire Strikes Back, 1980), lleva el final ambiguo a una revisión del film como el infierno cíclico y real de la protagonista. Mackenzie Davis logra interpretar a la perfección diferentes etapas, desde una personalidad fuerte hasta la fragilidad y la ruptura mental, sin tantas referencias a un momento específico, a diferencia de otras películas de terror dirigidas por mujeres este año. Un descenso a los miedos femeninos.

Los niños tienen un papel menos importante en esta película, pero no menos siniestro. Brooklyn Prince interpreta a una extraña Flora y Finn Wolfhard da vida a un adolescente Miles más perturbador, sensual y agresivo. La tensión sexual entre la institutriz y el joven siempre está presente en el aire, aunque nunca llega al punto de 'Otra vuelta de tuerca' (The Turn of the Screw, 1898) de Henry James. Esto añade otra capa de riesgo a la propuesta, más cercana a lo visto en 'Mulholland Drive' (2001) de David Lynch que a la típica película de fantasmas de los años 90.

'Otra vuelta de tuerca' tiene algunos problemas, se nota que su postproducción fue turbulenta, pero aún así logra ser una propuesta inusual sobre temas que el cine de terror ha explorado en los últimos años, incluyendo esta película y la menos exitosa 'Relic' (2020). Siguiendo la tendencia de explorar la idea de heredar el miedo y lo inevitable, esta película nos presenta una de las mejores interpretaciones de James sobre el poder de una maldición. Un relato cruel sobre la imposibilidad de cambiar el pasado o el futuro, que demuestra una vez más la versatilidad de la obra original, donde esta versión toma vida propia.

Grisáceo ocaso del gótico y los temores de la mujer

Cada nueva adaptación de ‘Otra vuelta de tuerca’ presenta un tobogán de situaciones, matices y variaciones diferentes, pero todas comienzan igual: con una niñera ingresando en un mundo oscuro. Los elementos comunes incluyen una mansión impresionante, niños problemáticos y una Mrs. Grose que, en la versión actual, encarnada por la esquiva y enigmática Barbara Marten, se aleja mucho de la encantadora y cálida presentada en la serie.

Sin embargo, cada versión ofrece una experiencia única del viaje de la niñera, aquí conocida como Kate. Algunas se centran en las relaciones entre personajes o en el drama, como la de 1999, mientras que otras se adentran en implicaciones sexuales más turbias, como la de Eloy de la Iglesia. La versión de la directora Floria Sigimondi se adentra en el género de terror y, a medida que avanza, va desentrañando la realidad para crear una visión abstracta de la historia.

Con elementos visuales que recuerdan a la locura de la adaptación de 1992 y la paleta de colores de 'Los Otros' (2001), el enfoque de Sigimondi traslada la historia a su propio universo estético, inspirado en el videoarte y los videoclips. Trabajando previamente con artistas como Bowie y Marilyn Manson, la directora crea un ambiente frío y decadente para la mansión, adornándolo con una vegetación parásita que hace eco de las revisiones eslavas de cuentos de hadas para adultos, como las obras de Juraj Herz. El resultado es una obra que rezuma referencias prerrománticas y artísticas en cada rincón.

Artículos relacionados