La conmovedora historia de amor en la película Rafiki de la directora Wanuri Kahiu

"Rafiki", una producción cinematográfica keniana de 2018 dirigida por Wanuri Kahiu, nos cuenta la emocionante historia de dos jóvenes, Kena y Ziki, quienes se encuentran y descubren una conexión especial entre ellas. En Kenia, donde las presiones familiares y políticas en torno a los derechos LGBTI son fuertes, su amistad se convierte en un desafío. Sin embargo, "Rafiki" logró ser la primera película keniana en competir en el Festival de Cannes de 2018, logrando así una importante presencia internacional.

rafiki pelicula

Argumentoeditar

Kena es una joven que colabora con su padre, John Mwaura, en una pequeña tienda en Nairobi mientras él está ocupado con su campaña electoral para las elecciones locales. Kena vive con su madre, pero su relación con John no es buena. Un día, Kena conoce a Ziki, una chica del vecindario que tiene el pelo de colores. Más tarde, descubre que Ziki es la hija de Peter Okemi, el rival político de su padre.

Kena y Ziki comienzan a salir juntas, pero pronto surgen tensiones entre ellas sobre si pueden mostrarse afecto en público debido a la ilegalidad de la homosexualidad en Kenia. Las amigas de Ziki empiezan a sentir celos de Kena y, en un momento de conflicto, llegan a agredirla. Ziki defiende a Kena y la lleva a su casa para curarle las heridas. Sin embargo, la madre de Ziki las sorprende besándose y las chicas tienen que salir corriendo para escapar de los vecinos chismosos. Finalmente, son arrestadas y sus padres deben recogerlas en la comisaría.

Desafortunadamente, los padres de Ziki deciden enviarla a Londres. Kena se siente triste y sola, pero sigue adelante y logra cumplir su sueño de convertirse en médica. Años después, escucha que Ziki ha regresado a la ciudad. Llena de emoción, Kena se reúne con su antigua amante y la película llega a su fin con las dos chicas juntas de nuevo.

Kena, una joven que ayuda a su padre John Mwaura en una pequeña tienda en Nairobi mientras éste está enfocado en su campaña electoral. Kena vive con su madre, con quien su relación no es la mejor. Un día, conoce a Ziki, una chica del barrio con cabello de colores que resulta ser la hija de Peter Okemi, el adversario político de su padre.

Kena y Ziki inician una relación romántica, pero su amor está amenazado por las restricciones de mostrar afecto en público, ya que la homosexualidad es ilegal en Kenia. Las amigas de Ziki, envidiosas de la atención que recibe de Kena, llegan incluso a agredirla. Pero Ziki siempre está ahí para proteger a su amada y la lleva a su casa para curar las heridas. Sin embargo, son sorprendidas besándose por la madre de Ziki y deben huir para evitar problemas con los vecinos. Trágicamente, ambas son arrestadas y sus padres tienen que rescatarlas en la comisaría.

Desgraciadamente, los padres de Ziki deciden enviarla a vivir a Londres. Kena se queda destrozada, pero sigue adelante y logra convertirse en médica, alcanzando su objetivo. Años después, cuando escucha que Ziki ha vuelto a la ciudad, Kena no puede contener su alegría y se reencuentra con su amor de juventud. La película concluye con un emotivo reencuentro entre las dos chicas.

Prohibición en Keniaeditar

PROHIBIDA EN KENIA: Kenia prohíbe película por temática homosexual y posible promoción del lesbianismo

La polémica ha surgido en Kenia luego de que la Comisión para la Clasificación de Películas prohibiera la proyección de una película debido a su contenido homosexual. Según la ley del país, la homosexualidad es castigada con hasta 14 años de prisión.[6]​[5]​[7]​[8]​

En respuesta, la directora de la película, Wanuri Kahiu, ha demandado al gobierno para poder proyectarla y ser considerada como la representante keniata para los premios Óscar en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera.[9]​

Tras una ardua batalla legal, el Tribunal Supremo de Kenia levantó la prohibición el 21 de septiembre de 2018, permitiendo la proyección de la película en el país durante solo siete días.[10]​[11]​ La demanda fue recibida con entusiasmo por parte del público y todas las entradas para la primera proyección en un cine de Nairobi se agotaron rápidamente.[12]​

Sin embargo, a pesar de haber levantado la prohibición, la película no fue escogida para representar a Kenia en los prestigiosos premios Óscar. En su lugar, se eligió a Supa Modo como la película de ese año.[13]​[14]​ A pesar de este giro inesperado, la directora ha agradecido a todos los que apoyaron y lucharon por su película en un país en el que la temática homosexual sigue siendo un tema tabú.

Conversando con Wanuri Kahiu Cineasta

CANNES 2018: Durante el festival, tuvimos la oportunidad de conversar con Wanuri Kahiu, la directora keniana, acerca de su película Rafiki.

La obra fue presentada en la sección Un Certain Regard, una sección del festival dedicada a mostrar películas con una visión innovadora y diferente.

Por su parte, Giorgio Ficcarelli, responsable de cultura de la Dirección general de Cooperación internacional y desarrollo de la Comisión Europea, nos habló sobre el festival "Meet the Neighbours of the Neighbours During COVID-19 Time".

Sinopsis

Aunque sus familias tenían una enemistad política, Kena y Ziki no dejaron que eso afectara su amistad cercana y lo hicieron frente a una sociedad conservadora que rechaza sus sueños. Sin embargo, cuando su amor se hace evidente, se ven en la encrucijada de elegir entre ser felices o permanecer seguras.

Kena y Ziki mantienen su amistad a pesar de la rivalidad política entre sus familias y la presión de una sociedad que no acepta sus sueños. Pero cuando descubren que su amor va más allá de la amistad, se ven forzadas a tomar una difícil decisión: perseguir la felicidad o conformarse con la seguridad.

Por qué verla

A pesar de estar prohibida en su país natal, la película Rafiki deslumbró al público en el prestigioso Festival de Cannes. Con su temática vibrante y sensual, la cinta se convirtió en la primera producción proveniente de Kenia en ser estrenada en ese evento.

Este extraordinario filme narra una historia de amor adolescente entre dos mujeres, desafiando abiertamente las leyes homófobas existentes. Sin embargo, más allá de su postura política, lo que realmente cautiva al espectador es su emocionante retrato del primer amor.

A través de escenas llenas de pasión y ternura, Rafiki nos sumerge en un viaje cargado de sentimientos y sensaciones esenciales en la temprana etapa de la vida. El vívido retrato de esta historia de amor lésbico resulta profundamente disfrutable para cualquier tipo de público.

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