Una historia gay en Roma

Existen numerosas fuentes históricas que dan cuenta de la existencia y aceptación de la homosexualidad en la Antigua Roma. Desde obras literarias hasta grafitos y comentarios, muestran las preferencias sexuales de diferentes individuos, incluyendo emperadores solteros y casados. Sin embargo, a diferencia de la Grecia clásica, las evidencias gráficas sobre esta práctica son menos frecuentes.

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Esclavos y prostitutos

¿Sería propio de ti, con delicadeza y un encantador juego de intelecto, psicología y seducción, cortejar a un joven y adorarlo con amor y cariño? Esta práctica, común entre los griegos, era inaceptable para los poderosos e invencibles romanos. Aunque la homosexualidad era tolerada en Roma, estaba limitada a relaciones con esclavos jóvenes en lugar de muchachos libres. No se trataba de educar y guiar a alguien a ser un buen ciudadano a través de la relación maestro-alumno y la sodomía, sino simplemente de saciar los deseos sexuales.

En palabras del erudito francés Paul Veyne, "Roma no necesitaba ser influenciada por la cultura griega para tener cierta indulgencia hacia los amores masculinos. En la obra literaria más antigua en latín que se conserva, el teatro de Plauto, se pueden encontrar numerosas referencias de este tipo de amor con un sabor genuinamente romano, de hecho, el modo más común de iniciar un encuentro con un esclavo era recordarle qué servicios se esperaban de él, para lo cual 'el esclavo debía ponerse a cuatro patas'".

Además de permitir relaciones con esclavos, la ética romana -y leyes como la famosa Scatina que castigaba solo la pederastia- también veía como aceptable la contratación de servicios sexuales de prostitutos o 'scortum'. De hecho, el calendario romano incluía dos fiestas dedicadas a la profesión más antigua: el 25 de abril para los hombres y el 26 del mismo mes para las mujeres. Sin embargo, la prostitución masculina no era algo común ya que solo las clases más adineradas podían permitírselo. Según Polibio, en cierto momento, Catón denuncia...

La Tolerancia hacia la Homosexualidad en el Imperio Romano hasta la Era de Justiniano

En la antigua Grecia y en el Imperio romano, la homosexualidad era una práctica ampliamente aceptada y no se consideraba algo negativo como en la Edad Media. Esta evolución se debe al emperador Justiniano, quien comenzó a perseguir políticamente a los individuos homosexuales.

Según señala Emilio Del Río en su libro "Calamares a la romana" (Espasa), en la antigüedad la mayoría de los homosexuales eran bisexuales y no tenían reparo en mostrarlo públicamente. Un ejemplo de ello era Julio César, cuya vida estaba llena de relaciones tanto con hombres como con mujeres. Por esta razón, en el Senado se le llegó a llamar "marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos".

Sin embargo, esta tolerancia hacia la libre expresión sexual se vio disminuida con el paso de los siglos. A partir del siglo IV, el Imperio romano, que había estado gobernando Europa durante muchos años, comenzó a sufrir una grave crisis que sus emperadores no lograron superar. Como resultado, el territorio se dividió en dos partes: el Imperio romano de Occidente y el Imperio bizantino o Imperio romano de Oriente.

Preferenciaseditar

A pesar de ser la norma en Grecia y Roma que el erómeno, miembro joven de la pareja, tuviera un papel pasivo mientras que el mayor, o erastés, fuera el activo, hay evidencias (especialmente en el periodo romano) de que algunos hombres mayores preferían ocupar el rol pasivo. Por ejemplo, Marcial relata en sus escritos el caso de un hombre mayor que adoptaba el papel pasivo mientras dejaba que su joven esclavo ocupara el rol activo. [13] A pesar de esto, prevalecían prejuicios contra aquellos hombres que asumían el papel pasivo ya que se creía que solo el participante activo obtenía placer en el encuentro sexual. En general, ser pasivo era considerado como algo negativo y despreciado.

Encontramos citas que respaldan la preferencia por hombres que no eran adolescentes. Según Suetonio, el emperador Galba sentía atracción por hombres maduros y experimentados.[15] Asimismo, hubo informes de que soldados eran acosados sexualmente por sus superiores en más de una ocasión.[16]

Además de las relaciones anales, que son mencionadas con frecuencia, también hay muchas pruebas de que el sexo oral era una práctica común en esa época. Un grafito encontrado en Pompeya lo deja en claro: "Segundo es un chupapollas muy hábil".[17]

Subculturaeditar

La Antigua Roma podría haber tenido una subcultura homosexual incipiente, aunque no comparada con la actual. Alrededor de 200 d.C., se reunían en una calle los prostitutos masculinos que se especializaban como activos o pasivos.[20] Además, había hombres que buscaban compañeros sexuales en la zona cercana al río Tíber.[21] Los baños públicos también eran conocidos como lugares para encontrar pareja sexual. Juvenal menciona que los hombres se rascaban la cabeza con un dedo para identificarse entre ellos.

Por otra parte, el color verde era un código para los homosexuales durante siglos. A los hombres afeminados se les llamaba "galbinati" por su supuesta preferencia por ese color.[22]

Moralidadeditar

En la sociedad romana, las prácticas homosexuales fueron objeto de numerosos cambios en su consideración social. Al principio de la república, la pederastia era desaprobada y vista con desprecio como una señal de afeminamiento por parte de los griegos. Sin embargo, hacia la mitad de la república, los actos homosexuales eran ampliamente aceptados cuando el que ejercía el rol activo era un romano y el pasivo era un esclavo o alguien no romano. Aunque aquellos que desviaban de este patrón eran censurados moralmente, aparentemente no sufrían muchas consecuencias legales. En los escritos de Marcial y Plauto se pueden encontrar burlas a una amplia gama de comportamientos homosexuales, pero no hay una moralización explícita al respecto.

Por otro lado, Juvenal criticaba ciertos aspectos de la homosexualidad masculina, especialmente la hipocresía de los hombres de alta cuna que presumían de su moralidad en público pero que en privado asumían roles pasivos, lo cual siempre fue mal visto. Él consideraba más honesto que un hombre asumiera abiertamente su papel pasivo, aunque lo veía como algo digno de lástima. Sin embargo, elogió el amor verdadero entre un hombre y un joven, que para él era algo noble y puro.

A pesar de que los actos homosexuales eran ampliamente aceptados en la esfera privada, existía cierta hipocresía en la opinión pública y cualquier manifestación pública de homosexualidad era censurada. Por ejemplo, cuando el joven conquistador Julio César tenía una relación con el rey Nicomedes de Bitinia mientras estaba en Macedonia, asumiendo el papel pasivo, su reputación sufrió un poco (fue ridiculizado llamándolo "la reina de Bitinia"), pero no tuvo consecuencias legales. De manera similar, la relación de Adriano con el joven Antínoo también fue criticada por la opinión pública.

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